Todo comenzó cuando mi corazón se partió en dos y me adentré en este gran océano azul.
De tal forma que comencé a navegar sin saber a lo que me enfrentaba...
Sus grandes olas intentaron derrumbarme, pero no lo consiguieron.
Durante el viaje me ahogué en varias ocasiones, hasta el punto de no querer seguir remando, pero rendirse no estaba entre mis planes.
Soy una superviviente, como tú.