Lucía no eligió nacer entre silencios, pero aprendió a sobrevivir en ellos.
En Las almas rotas también pueden soñar se abre una puerta a la infancia en los centros de menores en España, un mundo casi invisible para la sociedad, contado desde dentro por quien lo vivió.
Entre heridas, noches de soledad y pequeñas luces de esperanza, Lucía nos regala un testimonio que duele y, al mismo tiempo, inspira.
Este libro no es solo memoria: es un grito contra el abandono, una denuncia al sistema y una declaración de que incluso las almas más rotas guardan la fuerza de soñar.