La socialdemocracia atraviesa una crisis después de un largo esplendor durante la segunda mitad del siglo XX que alteró la irrupción del neoliberalismo. Es recurrente apelar a su flaqueza ideológica lindándolo al paralelo desmantelamiento del Estado del Bienestar. La Gran Recesión de 2008 ha afectado por completo al centroizquierda tanto en nuestro país como en el resto de Europa. Su electorado natural ha sido precisamente el más castigado por los efectos de la crisis que todavía perduran.