Larga vida a los objetos que tanto nos han enseñado, instruido, alegrado y entristecido, ensoñado y despertado. Larga vida al fetichismo cultural más allá de los museos y las catedrales, de internet y redes sociales, de escuela y universidad, larga vida a los sentidos y a los libros y discos que nos mantienen humanos
Eduardo Bautista