Osho profundiza en la noción de inteligencia desde su peculiar visión, oponiendo lo intelectual (algo falso, prestado), a lo inteligente, que favorece el crecimiento de la conciencia interna.
Para él, inteligencia y naturaleza van unidas, pues la primera es un don innato que el propio hombre ha ido mutilando a través del tiempo desde la religión y la política, bajo las dos formas básicas del miedo y la avaricia. Así, la meditación es una vía para reinstaurar la inteligencia que todos poseemos al nacer.