ELABORACION DE UNA TESIS DOCTORAL. INTRODUCCION A LA INVEST

ELABORACION DE UNA TESIS DOCTORAL. INTRODUCCION A LA INVEST
Ficha técnica
Editorial:
BEGINBOOK
Año de edición:
Materia
EDUCATIVOS Y CONSULTA
ISBN:
978-84-947013-0-6
Disponibilidad:
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El presente ensayo, escrito con un sentido claramente divulgador y utilitario, en principio, está enfocado y dirigido a esos alumnos que cursan el Tercer Ciclo universitario. Pero, por la sencillez y utilidad de las ideas y recomendaciones que contiene y que cualquier lector podrá encontrarse en sus páginas, seguramente convendría que los estudiantes, en general, ya entraran en contacto con ellas desde los cursos preuniversitarios. Y aún antes. Pues, estos consejos les podrían ser de provecho al tener que redactar pequeños trabajos de investigación. Y sobre todo despertar su vocación entusiasta y adquirir gusto por la investigación científica ya desde edades tempranas. En la actual sociedad de la información y de las comunicaciones, esto podría adquirir un nuevo sentido, importancia y alcance. Con él se pretenden resolver las múltiples dudas metodológicas que surgen en las distintas etapas de hacer una tesis doctoral. Desde la elección del tema, pasando por la recopilación bibliográfica, el proceso de redacción y de sus correcciones, hasta su depósito y defensa ante un tribunal evaluador. Está redactado con la resuelta intención de que su lectura pueda ser - además de útil -, instructiva y sugerente. En especial, para los doctorandos, tan necesitados de consejos, modelos y referencias. En efecto, éstos se ven en la situación de tener que redactar, presentar y defender una tesis. Pero, ya antes de ponerse a escribirla, suelen experimentar la sensación de que se encuentran ante una ingente tarea que le suscita muchas dudas y vacilaciones. La mayoría de las veces, estas preocupaciones e incertidumbres, se centran tanto en los aspectos formales como en los de fondo. En suma, en la manera de organizar el trabajo de redacción, el cual se prevé que dure varios años. Por ello, este ensayo se escribe para orientar y llevar al futuro doctor casi de la mano, sin sobresaltos, desde el principio hasta el final de la redacción, presentación y defensa de su tesis ante el tribunal encargado de su calificación. Y, poder así, culminar su sueño de obtener legítimamente la plenitud de la titulación académica con dignidad y éxito. Es un hecho comprobado que muchos doctorandos perciben la sensación de que redactar una tesis es un desafío insuperable, un trabajo tan voluminoso, algo tan grande que les parece imposible lidiar con él y, entonces, se paralizan. Esto es del todo comprensible, pero hay que avanzarle desde las primeras líneas la idea tranquilizadora de que la metodología científica funciona, que es posible hacer una tesis digna, de calidad y que ésta reciba una buena calificación final. Pero, para hacer esto posible, se impone como conditio sine qua non, que la disertación doctoral escrita sea abordada de un modo racional y organizado. En suma, con método. Así pues, se deberán tener en cuenta algunas recomendaciones y reglas metodológicas claras y precisas, para que el doctorando haga suyo el modus operandi y el hábito de trabajo intelectual necesario para que obtenga un razonable éxito en esta empresa.
Todo esto le conducirá a descubrir su propia potencialidad creadora y científica como persona estudiosa que es. Para ello deberá instalarse pronto el doctorando en una dinámica de mejora continua de conocimientos sobre la línea de investigación elegida. También tendrá la oportunidad de aprender a clarificar sus objetivos, desde un comienzo, mediante la redacción de sus proyectos de investigación. Con ello, generará un camino seguro para la realización de los mismos. En definitiva, tendrá una visión a largo plazo de su trayectoria personal futura, cuando ya se encuentre inmerso trabajando en el círculo de la excelencia científica. El hábito de realizar un trabajo constante y creador que seguramente adquirirá, se convertirá en una segunda naturaleza; la eficaz gestión de su tiempo y las habilidades propias de su oficio investigador, le conducirán, a buen seguro, a resolver los problemas técnicos que, en principio, le impedían realizar sus sueños investigadores. Esto le hará ser una persona más útil socialmente pues habrá aprendido a planificar, organizar y ejecutar con regularidad y eficiencia su trabajo científico de manera autónoma. Habrá aprendido a generar conocimiento, a crear ciencia y, con ello, habrá contribuido a mejorar su vida profesional realizando un trabajo más eficaz, más eficiente y de un mayor valor añadido y la de la comunidad en la que vive. Y a este fin último está dedicado el libro que el lector tiene en sus manos. Estas recomendaciones y reglas metodológicas que contiene son, en definitiva, su justificación, su sentido y su alcance. Toda esta gama de pautas y habilidades se presentan y describen con muchos ejemplos clarificadores, para hacérselas inteligibles al doctorando y que éste resuelva sus muchas dudas metodológicas. De esta manera, se le asegura una salida airosa en su empeño de realizar un trabajo científico eficaz y eficiente. En otro orden de consideraciones, cabría aquí dejar constancia también del hecho de que, en nuestro país, se matriculan anualmente en el primer y segundo curso académico del Tercer Ciclo universitario, decenas de miles de estudiantes. En el curso 1996-97 lo hicieron 60.833 alumnos en los diversos cursos de doctorado del conjunto de áreas del conocimiento, según el Instituto Nacional de Estadística. Otro dato revelador (que requeriría un informe completo, detallado y aclaratorio) apunta a que el 87% de los doctorandos matriculados en las diversas universidades españolas abandona sin concluir su tesis (fuente: Informe Bricall). Estas estadísticas son de difícil explicación y de más difícil comprensión. Falla todo un sistema. Se percibe un muro de silencio al respecto. Estamos ante unos conocimientos que no se transmiten, o que se transmiten insuficientemente. Por ello, ante esta anomalía que padecemos, no es inoportuno hacer aquí un gesto de convicción consistente en evidenciar socialmente que, es de interés general poner todos los medios posibles para acabar con tanto fracaso individual y tanta frustración colectiva. En el futuro, es deseable que se evite esta retención de conocimientos - a los cuales puede atribuírseles un cierto carácter de bien público - que nada positivo aporta al progreso científico, económico y al bienestar del país. Es otro, y más atinado, el camino que hay que tomar. Frente a la retención egoísta, hagamos una divulgación generosa. En otro orden de consideraciones metodológicas, tal vez proceda traer a colación lo afirmado por dos científicos ingleses, T. Theocharis y M. Psimopolous, en la revista Nature, en un artículo titulado «¿En dónde se ha equivocado la ciencia?», como indignada protesta en contra de los filósofos y científicos que durante el s. XX se han dedicado a propagar ideas como «la incapacidad de la inducción para generar conocimiento, la impotencia de las observaciones para verificar o reforzar hipótesis, las virtudes del falseamiento el relativismo de la verdad científica, el anarquismo en la metodología y otras más».